La reciente tragedia de Darfur, en el Sudan, que ha provocado miles de muertos y centenares de
miles de refugiados de guerra, desplazados a países vecinos y a punto de morir de hambre por falta
de medios, no es mas que otro episodio de la gran tragedia que vive África.
Además de las guerras y la violencia, los países africanos sufren el drama de una pobreza que
aumenta cada día. Mientras otros lugares del planeta están progresando rápidamente, la mayor parte
de los países africanos parecen ir hacia atrás y el número de pobres aumenta cada día. Las
economías llevadas a cabo a través de los años y la intransigencia de los países ricos (europeos,
japoneses y norteamericanos) a la hora de eliminar el proteccionismo agrícola que impide a los
países pobres competir en igualdad de condiciones son algunos de los factores que explican la
terrible situación económica de la región subsahariana.
A todo esto, se le suma el hecho que en África hay tres de las peores plagas que sufre hoy la
humanidad: la malaria, la tuberculosis y el SIDA. La malaria mata unas 7.000 personas cada día, la
mayor parte de ellas niños africanos. Al sur del continente, casi la tercera parte de la población
sufre el SIDA y un 50% de las mujeres embarazadas están infectadas (lo que significa que la mitad
de los niños ya nacen condenados a una muerte casi inmediata. Se calcula que por todo el continente
africano hay unos 14 millones de niños y niñas huérfanos de padre y madre que ya se conocen con el
sobrenombre de “el ejercito de los huérfanos del SIDA”.
En la actualidad, la tragedia del continente subsahariano se ha convertido en un terrible
círculo vicioso donde la pobreza genera inestabilidad, violencia y enfermedades y éstas, a su vez,
generan pobreza. El círculo vicioso parece condenar a África y sus ciudadanos a no tener futuro. A
no tener esperanza.
Y es a raíz de todo esto que nace la fundación Umbele. En la lengua mayoritaria en África, el
Swahili, Umbele quiere decir "Futuro". Umbele nace, pues, con la esperanza de construir un
mecanismo para que los ciudadanos de nuestro país, rico y privilegiado, puedan contribuir a
devolver la esperanza, a devolver el futuro, a 700 millones de africanos.
El segundo factor es que en España hay mucha gente que ve horrorizada el deterioro continuo de
la situación en África y tiene ganas de hacer cosas y ayudar. Mucha gente se siente, es y quiere
seguir siendo, solidaria. El problema es que no sabe cómo hacerlo, ya sea porque desconfía de
algunas ONGs que parecen haberse convertido en multinacionales de la beneficencia con unos gastos
de organización que se llevan una buena parte de los recursos que donados o bien desconfía de las
mafias, los políticos locales y demás líderes corruptos que roban el dinero que se da desde el
primer mundo tan pronto llega a sus aldeas, impidiendo que llegue a los más necesitados.
El tercer factor que observamos es que existe una red de ciudadanos españoles que se extiende
por todo el mundo, una red de personas que todos miramos con profunda admiración y respeto por su
demostrada capacidad de sacrificio: se trata de nuestros misioneros. Independientemente de si somos
religiosos o de si estamos a favor o en contra de las autoridades eclesiásticas, todos sentimos una
especial simpatía hacia estos hombres y estas mujeres situados en la primera línea del combate
contra la pobreza y la desesperación. El problema es que nuestros misioneros no tienen el dinero
necesario para ayudar a los ciudadanos y ciudadanas que sufren.
Y ligando estos tres factores creímos oportuno crear la fundación Umbele con el objetivo de
canalizar el dinero donado por ustedes hacia algunos de los ciudadanos más pobres de África,
utilizando la gran red de misioneros y misioneras a través de la vía más directa posible.
La idea es que los misioneros utilizaran el dinero de la manera que ellos crean más conveniente
(al fin y al cabo, ellos son los que más saben sobre los problemas de África ya que ellos son los
que los viven de más cerca), pero siempre con un objetivo en mente: ayudar a los africanos
(principalmente mujeres) a que puedan montar pequeños negocios como paraditas de pescado o de
frutas pera ser vendidas en las esquinas de la ciudad, negocios que les permitan sobrevivir y
escapar de la necesidad de pedir limosna . Es decir, queremos ayudar a que estas personas
sobrevivan por sí solas con su propio esfuerzo.
Finalmente, nuestro compromiso es la transparencia. En este sentido, todo, absolutamente todo el
dinero recaptado irá a parar a los misioneros en África sin malgastar ni un euro en gastos de
administración y burocracia (estos gastos serán pagados por los patrones de la fundación). Además,
los misioneros con los que colaboremos se comprometerán a explicarnos periódicamente cómo se han
gastado el dinero recibido y nosotros lo publicaremos en esta pagina web.
En definitiva, hemos intentado crear un mecanismo a través del cual nosotros podemos expresar
nuestra solidaridad con la gente del mundo que más la necesita, un mecanismo transparente y,
esperamos, eficaz. Os pedimos que nos ayudéis. Mejor dicho, que ayudéis a los más necesitados dando
dinero, la cantidad que podáis, por pequeña que sea, y apostéis por devolver el futuro a África a
través de nuestra fundación. La fundación Umbele.
Xavier Sala i Martín
Patrón Fundador Fundación UMBELE
xsalaimartin@umbele.org
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